Su origen es incierto pero es de los métodos de cacería más antiguos que existen. Y es tan elegante como poderoso. Es una tradición desde la antigua Mesopotamia, aunque se practicó en Mongolia y China varios siglos antes de Cristo. La forma que entró a occidente es con el pueblo godo en alguna de sus múltiples invasiones. Existen vestigios arqueológicos de que se practicó desde la península ibérica hasta el medio oriente. Hablamos por supuesto, de la cetrería.
Este deporte consiste en entrenar a un halcón o gavilán para que atrape animales pequeños como conejos u otras aves como faisanes o pichones. La ventaja que tiene la cetrería sobre otros métodos de caza es que no destruye la carne como lo haría un arma de fuego o un perro. Las garras de las aves de rapiña si bien son poderosas, son una herramienta para capturar y destrozar a su presa. Será un poco gráfico pero la forma en que se alimentan es comiéndose su presa viva. El cetrero (quien caza con el pájaro), le entrena para que capture al animal pero no se lo coma. Es una relación de confianza y respeto.
Hay muchos factores a considerar antes de practicar la cetrería. Uno de los más importantes es la especie del ave. Se recomienda que sean aves endémicas a la región para proteger en mayor medida el terreno de especies invasivas. Los depredadores tienen una gran capacidad para afectar un ecosistema. Introducir un cazador que no es de la zona será muy agresivo.
Las aves de rapiña son mucho más grandes de lo que pensamos. Necesitan ejercitarse diario, saliendo a volar y sí, cazar para ellas mismas. Aún si un cetrero no quisiera usar al ave para conseguir presas, el ave debe cazar. Es su instinto. Es importante que los lugares a donde se le saca a volar no sean áreas protegidas. No sólo acabaría en una multa desorbitada, es parte de la responsabilidad con la naturaleza.
Ya sea para cazar o por el mero placer de ver y cuidar un ave de rapiña, la cetrería es un arte de cabo a rabo. Además de ser una herencia cultural desde los más antiguos pueblos, es un deporte que impacta muy poco al medio ambiente cuando se realiza de forma correcta. Incluso los grupos cetreros son los que se han encargado de proteger a estas aves de la extinción. Lo que queda claro, es que es una forma de sacar el corazón salvaje a volar muy alto.
¿Te gustaría participar en el mundo de la cetrería? Puedes visitar la página de la Federación Mexicana de Halconería para aprender más.







