Dreams Estrella del Mar Mazatlán: Golf & Spa Resort es, como su nombre lo dice, un sueño frente al mar.
A corta distancia del Aeropuerto Internacional de Mazatlán y a 35 minutos del Centro Histórico, se encuentra un oasis que presenta el concepto Unlimited-Luxury con el que se redefine y eleva la experiencia del todo incluido. No solo todo está incluido en tu estadía, sino que tendrás el mejor servicio en restaurantes gourmet con bebidas alcohólicas premium, así como un sinfín de actividades diurnas y nocturnas.
La exclusividad de Mazatlán
Ubicado en la zona más exclusiva de Mazatlán, este complejo cuenta con 358 suites que disponen de balcón o terraza amueblados, algunas con acceso directo a una piscina.
El diseño del hotel está inspirado en el Océano Pacífico, con una colorimetría que retoma elementos del Centro Histórico de Mazatlán. Toda la arquitectura y distribución del resort están orientadas al mar, aprovechando al máximo las vistas panorámicas.
De su oferta, sin duda sobresale la Suite Presidencial Ocean Front que ofrece las mejores vistas al mar además de amenidades como cama king-size, walk-in closet, cocina y mesa de comedor con capacidad para ocho personas, TV de pantalla plana de 55″, un baño completo que incluye tocador doble, ducha separada, área de inodoro y bañera y un amplio balcón con bañera de hidromasaje. Una verdadera joya.
Y para continuar con un servicio inigualable, el Club Preferred ofrece un nivel adicional de lujo con acceso a un salón privado, suites más grandes y más.
Con una estadía de cuatro días, esto fue lo que viví y disfruté en Dreams Estrella del Mar Mazatlán: Golf & Spa Resort.
Día 1
El primer día hice un recorrido por las instalaciones del resort que ofrece áreas familiares y otras exclusivas para adultos.
El diseño del hotel destaca por su orientación hacia el mar, lo que permite tener vistas constantes del océano desde distintos puntos. Su arquitectura y distribución refuerzan la idea de un espacio pensado para disfrutarse sin necesidad de salir del complejo.
A la hora de la comida, la elección fue el restaurante Oceana. El platillo principal fue Fish and chips con salsa tártara. Como postre, un brownie acompañado de helado de vainilla, salsa de chocolate y frutos rojos.
Por la noche se llevó a cabo una cena maridaje en la cava de Don Julio Berdegue. Cada platillo fue acompañado por un vino específico.
Destacó el pulpo servido sobre una cama de risotto de betabel, maridado con un vino blanco seco que resaltaba los sabores del mar.
También probe una tapa de jamón serrano con tomate cherry acompañada de un vino tinto ligero que equilibraba la intensidad del jamón. Para finalizar, el tiramisú se combinó con un vino dulce, lo que intensificó sus notas de café y cacao.
Día 2
El segundo día comenzó con un desayuno en el World Café. Más tarde, visité el santuario de las tortugas, una actividad que además de ser inolvidable, tiene un enfoque en la conservación ambiental. Se trata de un recinto pequeño donde cuidan a tortugas que están enfermas o están incapacitadas para vivir libremente en el mar. Durante las épocas de anidación y desove, también tienen actividades de liberación de tortugas para los huéspedes.
En la tarde, la comida fue en el restaurante El Patio, especializado en cocina mexicana a la carta. Elegí sopa de tortilla y esquites con arrachera, los cuales se servían con queso Oaxaca, mayonesa, crema, queso ranchero y chile quebrado. De postre, un mousse de chocolate relleno de mermelada de fresa.
Más tarde, aprovechando que tenía un espacio libre, aproveché para tomar una clase de zumba acuática.
Una vez que oscureció, la cena fue en el restaurante Meraki, con una propuesta de cocina de inspiración asiática. Como entrada, probé un Tataki de atún con salsa ponzu, fresco y bien balanceado. Posteriormente, un rollo spicy de atún, relleno de atún fresco y coronado con una mezcla cremosa ligeramente picante. El postre fue un macarrón relleno de fresa.
Día 3
Tras disfrutar de un delicioso desayuno, hice un bici-tour por el campo de golf. Esta divertida actividad al aire libre, me permitió apreciar el tamaño del resort, que es enorme, y su entorno natural desde otra perspectiva.
El resto del día lo pasé disfrutando del sol y las albercas, así como refrescándome en el salón de helados Dolce, donde pedí una nieve de limón con tajín.
Por la noche, la cena fue en el restaurante Portofino, de especialidad italiana. El platillo principal fue una increíble lasaña boloñesa. Como postre, un tiramisú que destacó por su sabor y consistencia.
Día 4
Mi último día en el resort estuvo lleno de momentos tranquilos, aprovechando cada minuto para disfrutar con calma de este bello lugar.
Y para consentirme, reservé una experiencia wellness en el spa del resort. Uno de los espacios que más destacan no solo por su diseño sino por el amplio y variado menú de servicios tanto para hombres como mujeres. Además, ofrece un espacio pensado para las bodas, donde se prepara a la novia y a sus damas.
La combinación perfecta
Clasificado como hotel 4 diamantes, Dreams Estrella del Mar Mazatlán: Golf & Spa Resort se caracteriza por ofrecer todo lo que necesitas para unas vacaciones perfectas.
La combinación de gastronomía, actividades recreativas y espacios de descanso, permite vivir y disfrutar de una experiencia inolvidable en el mismo lugar.
Su insuperable servicio y hospitalidad, sus espaciosas y cómodas habitaciones y suites, así como las amenidades y fascinantes vistas al mar, hacen de este resort, un paraíso de ensueño.