El nuevo Royal Oak Tourbillon Volante Automático Esqueleto de 41 mm introduce el oro arena en Audemars Piguet. Su nombre, evoca las dunas de arena a la luz del sol.
Esta aleación de oro de 18 quilates combina oro con cobre y paladio para lograr un acabado cálido.
A medio camino entre oro blanco y el oro rosa, ofrece sutiles variaciones cromáticas en función de la luz. Además es resistente a la decoloración y al amarillamiento con el tiempo. Convirtiéndolo así en un material duradero y atemporal.
La caja y el brazalete de oro arena se han acabado con la alternancia de superficies con cepillado satinado y achaflanado pulido, característicos de la Manufactura.
Los amplios cantos con pulido espejo del bisel octogonal y el achaflanado que adorna cada uno de los eslabones y pernos del brazalete de silueta decreciente acentúan el juego de luz de este exquisito material.
Un nuevo tono dorado
En consonancia con la caja y el brazalete, la Manufactura ha desarrollado un tono de oro arena mediante tratamiento galvánico para adornar tanto el realce como los puentes y la platina esqueletada del calibre 2972, visible en ambos lados del reloj.
Los componentes esqueletados se han acabado en horizontal y vertical para resaltar la profundidad del movimiento. Por su parte, los cantos pulidos y cepillados potencian el juego de luz.
Los puentes y la platina de oro arena contrastan con los detalles grises. El barrilete, el tren de ruedas y el tourbillon volante a las 6 horas rodiados se complementan con los índices y las agujas (todos ellos luminiscentes) en oro blanco.
Para poner de relieve la arquitectura esqueletada del movimiento, la firma «Audemars Piguet» se ha estampado en negro sobre el cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos a las 12 horas.
Por el lado del fondo, la masa oscilante de oro rosa de 22 quilates rodiado refuerza la estética bicolor del movimiento esqueleto.