Un calendario perpetuo de Audemars Piguet es un ejemplo de cómo la Alta Relojería puede convertirse en joya.
El Audemars Piguet Ref. 25579, creado en 1984, combina una gran complicación mecánica con el trabajo de la alta joyería.
Se trata de un reloj con calendario perpetuo, una función que permite mostrar correctamente la fecha, el día, el mes y el ciclo de los años bisiestos sin necesidad de realizar ajustes manuales al final de los meses de distinta duración.
Características únicas
Uno de sus mayores atractivos está en su movimiento. El Calibre 2120/2800 es reconocido por su construcción ultradelgada. A pesar de integrar un mecanismo de calendario perpetuo, el movimiento tiene un grosor de apenas 3,95 mm. Esta característica demuestra el nivel de miniaturización alcanzado por Audemars Piguet en esa época.
La referencia 25579 también destaca por su carácter joyero. La versión 25579BC fue realizada en oro blanco y decorada con diamantes de talla baguette. Convirtiendo la caja en una pieza de joyería además de un instrumento de alta precisión.
Los pulsadores necesarios para corregir las diferentes indicaciones del calendario fueron cuidadosamente integrados y enmarcados por los joyeros para mantener la armonía del diseño.
Innovación y versatilidad
En 1984, la Manufactura presentó también el Royal Oak Perpetual Calendar. Demostrando que la compleja función del calendario perpetuo podía incorporarse a diferentes diseños de relojes de pulsera.
La Ref. 25579 representa la otra cara de esta evolución. Una interpretación más clásica y sofisticada, donde la complicación mecánica se encuentra con la alta joyería.
Con una producción de apenas 19 ejemplares de la referencia 25579, de los cuales ocho fueron realizados en oro blanco, se trata de una pieza extremadamente poco común.
Conservada actualmente dentro del patrimonio de Audemars Piguet, la Ref. 25579 es un ejemplo de la filosofía de la Manufactura. Llevar una de las complicaciones más complejas de la relojería a una pieza que, además de medir el tiempo, puede considerarse una verdadera joya.